La transexualidad en Chile

Feminismo Voces Militantes

Ivy Bastías

Militante de Izquierda Guevarista de Chile

Transexualidad y su origen

Aunque se tienen antecedentes de la transexualidad desde los orígenes de la humanidad, el término inició su uso masivo desde 1950, cuando David Cauldwel lo definió como la condición de aquellos “individuos que físicamente pertenecen a un sexo y que según parece son sicológicamente del sexo contrario” y “que desean que la cirugía altere sus características físicas para que se asemejen a aquellos del sexo opuesto”.

Luego, en 1973, se impuso el término “disforia de género” para identificar a la transexualidad, mientras que la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-10: International Classification of Diseases) define a la transexualidad como “un deseo de vivir y ser aceptado como miembro del sexo opuesto, usualmente acompañado por una sensación de incomodidad con, o inadecuación del propio sexo anatómico, y un deseo de recibir cirugía y tratamiento hormonal para hacer al propio cuerpo tan congruente como sea posible con el sexo preferido”.

En el 2019 La OMS suprime el término ‘transexual’ para desligarlo del trastorno mental

En la CIE-11 será sustituido por ‘incongruencia de género’.

Encuestas

En Chile La IX Encuesta Nacional de Juventud arrojo un estudio que fue aplicado por el Injuv desde diciembre de 2018 hasta abril de 2019, a 9.700 jóvenes de entre 15 y 29 años. E90.5% se declaró heterosexual.

En tanto, el 7.2% se declaró parte de las diversidades sexuales, un 2,1% se declaran transexual, 0.6% hombres transexuales y el 0.9% mujeres transexuales, mientras que el 0.6% se declara transgénero.

En la encuesta Identidad realizada el 30 de Julio del año 2018 a 326 personas mayores de 14 años arroja que La mayoría de la población trans tiene conciencia sobre su identidad de género antes de los 10 años.

Sin embargo, durante su infancia mantienen en reserva su realidad producto de una fuerte discriminación social. Revelan su identidad de género recién entre los 16 y los 20 años. El estudio señala que la presión de la discriminación que sufren, las lleva a infligirse daño y a evitar ciertos lugares por el temor a insultos y amenazas.

De acuerdo con el Informe Anual de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual y de Género año 2018 el 56% de la población trans chilena ha intentado quitarse la vida; un 48% entre los 11 y 15 años. Así mismo, la Encuesta-T demostró que el 87% de las personas trans menores de 18 años intentaron suicidarse debido al cuestionamiento de su identidad.

La Transición

1. Cambio personal-social

Asumiendo que soy una mujer que nació con un sexo biológico masculino; o sabido que soy un hombre con características corporales de mujer; o entendido que soy una persona trans no binaria, se debe avanzar hacia la defensa de nuestra identidad primero con nosotros/as/es mismos/as/es.

practicar y ejercitar gestos, formas de hablar y maneras de vestir hasta adecuarlas a lo que realmente somos o nos representa, conversando también con nuestro entorno expresándoles como nos gustaría que nos llamen y traten.

2. Cambio corporal

Desde el 2011 existe un protocolo que regula a nivel nacional el proceso para orientar e informar a los profesionales de la salud y a las personas trans en el camino que recorrerán. (“Vía clínica para la adecuación corporal en personas con incongruencia entre sexo físico e identidad de género)

La transición se divide en 3 etapas:

  • Intervención de salud mental: Este proceso, a cargo de psicólogos y/o psiquiátras, tiene por fin orientar a la persona en la transición, así como entregar un certificado que posibilitará continuar con los pasos siguientes, la intervención de salud mental es exigida por el Estado
  • Adecuacion corporal hormonal: Esta intervención la realiza un médico endocrinólogo, Mediante este proceso se prescriben las dosis de fármacos y tipos de hormonización necesarios para cada persona a objeto de reducir las características sexuales secundarias con que nació y reemplazarlas por las que se identifica.
  • La transición contempla dos procedimientos:  la adecuación de femenino a masculino para hombres trans y de masculino a femenino para mujeres trans. Para iniciar la adecuación hormonal el sistema público exige que las personas sean mayores de 18 años y cuenten con un período de intervención en salud mental previo de mínimo tres meses. Con todo, excepcionalmente el proceso podría iniciar a los 16 años, lo cual solo puede autorizarlo un médico.
  • Adecuación corporal quirúrgica: Esta intervención, a cargo de un cirujano, readecúa genitales y pechos a la identidad de género de las personas. La reconstrucción de masculino a femenino contempla dos cirugías: mamoplastia, para el aumento de mamas, y vaginoplastia, para reconstruir la vagina.La adecuación de femenino a masculino incluye tres cirugías: mastectomía (masculinización del pecho), histerectomía (vaciado de útero y ovarios) y faloplastía (construcción de pene). A lo expuesto se pueden sumar intervenciones faciales. Para este proceso el sistema público exige ser mayor de 18 años, tener un tratamiento hormonal previo mínimo de 12 meses continuos, más atención en salud mental certificada. En la actualidad en Chile hay sólo tres recintos médicos especializados en cirugías de readecuación corporal: el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, el Hospital San Juan de Dios de La Serena, el Hospital Las Higueras de Talcahuano y el Hospital Sótero del Río, de Santiago.

En nuestro país, solo seis hospitales públicos de 220 están capacitados para dar una atención integral a la comunidad transgénero que son los mencionados anteriormente. Si una persona quiere someterse a una cirugía de reasignación de sexo en el sistema público, tiene que esperar hasta 2024. Quienes lo hacen de forma particular deben costear el tratamiento completo: psicólogos, hormonas y cirugías. Actualmente, el monto para hacer la transición de género completa es cercano a $6.500.000.

Las hormonas, su valor en una farmacia tradicional ronda los $100.000, costo trimestral que toda persona trans debe pagar de por vida, ya que, al iniciar el cambio hormonal, no debería detenerse. Si lo hacen, el efecto logrado se revierte.

Por su parte, a las personas a las que al nacer se les asigna el género femenino, pero se identifican como hombres se les retira el útero (histerectomía) y los ovarios (anexectomía), además de extirpar el tejido glandular mamario (mastectomía).

La faloplastia, que consiste en extraer un injerto de piel del brazo o del muslo para reconstruir un pene de unos 12 a 13 cm de longitud con capacidad de penetración gracias a una prótesis, a manos de los cirujanos plásticos. El clítoris lo suelen dejar en la base del pene.

La reconstrucción a genitales femeninos está más conseguida que la faloplastia porque es más funcional, ya que reducen el glande para convertirlo en un clítoris, preservando los nervios y los vasos sanguíneos para que tengan sensibilidad. La reconstrucción a genitales femeninos está más conseguida que la faloplastia porque es más funcional, ya que reducen el glande para convertirlo en un clítoris, preservando los nervios y los vasos sanguíneos para que tengan sensibilidad.

Muchas personas eligen no pasar por la faloplastia ya que aún no es demasiado efectiva a la hora de tener relaciones sexuales. Se ponen prótesis que también se utilizan en penes biológicos, incluso han probado a poner hueso, pero no termina de estar muy conseguido. Aun así, se están diseñando prótesis más adaptadas a un pene artificial.

Otra técnica alternativa es la metaidoioplastia en la que -tras el tratamiento hormonal con andrógenos el clítoris puede haber crecido bastante- se reconstruye un microfalo o neopene de unos 3 a 6 centímetros de longitud por 1,5 a 2 centímetros de diámetro.

También hay otra serie de cirugías como la estética vaginal, el aumento de glúteos, la liposucción o diversas técnicas de feminización facial, ya que muchos hombres tienen una estructura ósea mayor y más pronunciada que no varía durante el tratamiento hormonal.

3. Cambio legal:

Las personas trans pueden cambiar su nombre y sexo legal en Chile a través de la Ley de Identidad de Género.

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