DECLARACIÓN 25 DE NOVIEMBRE 2017: DÍA INTERNACIONAL DE LA NO VIOLENCIA HACIA LA MUJER

Feminismo
Nuestras hermanas latinoamericanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron asesinadas un 25 de noviembre del año 1960. ¿La causa? Se decidieron a luchar irrenunciablemente contra la dictadura de Trujillo en República Dominicana. En memoria de las hermanas Mirabal y de las miles de mujeres asesinadas por el capitalismo y el patriarcado, hoy nos llenamos las calles.
Así como las Mariposas, podemos enlistar cientos de mujeres azotadas por las violencias que engendra el capital azuzado por las relaciones patriarcales en nuestra sociedad. Y sí, decimos violencias, en plural, porque las hay en múltiples formas. Somos asesinadas, pero también golpeadas, violadas, perseguidas políticamente, acosadas, humilladas, criminalizadas a causa de nuestra voluntad de organizarnos, discriminadas, encarceladas por decidir sobre nuestro cuerpo, cuestionadas, invisibilizadas, subestimadas, empobrecidas, controladas, celadas y un sinfín de situaciones que constituyen nuestra cotidianidad.
De niñas hemos crecido aprendiendo cómo cuidarnos en la calle, en la micro, cómo hacer para llegar a salvo a casa, urdir planes para no caminar solas cuando ya es de noche, cómo sortear un abuso, a modelar nuestra ropa para no provocar, a no dar motivos para que nos celen, a no responder los cuestionamientos para no ser acusadas de insolentes, a cocinar para el futuro marido, a desear ser madres. Somos la mitad de la humanidad aprendiendo métodos para cuidarse de la otra mitad, y aun así la sociedad nos culpa de nuestra suerte.
A la fecha, en nuestro país han sido asesinadas 61 mujeres, superando ya la cifra anual del año pasado. Salvo una, todas asesinadas por sus parejas, ex parejas, pololos o familiares, todos varones. Entre ellas dos mujeres migrantes, pues las violencias no tienen fronteras ni nacionalidad, es un flagelo del que no se escapa. La cifra es alarmante, pero más irrisorio aún es que no todos los asesinos serán sentenciados por la figura femicidio, pues la acepción legal de hecho está absolutamente restringida por los márgenes conservadores de la vida en pareja heterosexual.
Sabemos que la respuesta a la violencia de la que somos objeto a diario no se encuentra en su totalidad en los organismos gubernamentales. No dan abasto para las mujeres que viven en potencial peligro, son negligentes en su actuar e incorporan una metodología que expone a la mujer afectada. Sabemos también que el promedio de tiempo que una mujer demora en denunciar supera los 8 años, de manera que es urgente crear herramientas que permitan a las mujeres vivir. La autodefensa, la organización, el acompañamiento, la comprensión de la violencia, espacios para expresarnos y los lazos de solidaridad, son las herramientas de que disponemos y nuestro esfuerzo debe entregarse por completo a ello.
A pulso y llenas de convicción damos fuerza al feminismo clasista para permitirnos vivir a salvo, desarrollarnos íntegras, para resistir incólumes en la adversidad, construyendo lazos de hermandad e impulsando relaciones que cuestionen la violencia en la que crecimos y que se reproduce rauda en nuestras poblaciones, en nuestros lugares de trabajo, en nuestra actividad política, en nuestra familia y hasta en nuestra cama. El feminismo nos exige barrer con lo aprendido y entregarnos humildes a los cambios, nos obliga a conocer nuestros privilegios (entre las mujeres también los tenemos), nos arroja a dejar la desidia, el conformismo y nos propone hacer de este mundo un lugar justo en el que ser mujer no sea un peligro.
Porque no queremos una mujer más enlistada con el número 62 en los femicidios del año; porque no queremos más niñas y niños abusados en SENAME; porque despreciamos que nuestro cuerpo se comercialice y enriquezca sus negocios; porque Macarena Valdés también fue asesinada por ser una mujer luchadora –como lo fueron las hermanas Mirabal- enfrentada a la agenda capitalista en el Wallmapu; porque Joane Florvil vino llena de esperanzas y sólo encontró patriarcado racista; porque nuestra lucha feminista es revolucionaria, socialista, anticapitalista y antiimperialista, pues bien sabemos que nuestra liberación como mujeres no pasa solo por un “cambio cultural”; por todas las mujeres de los pueblos trabajadores de Nuestra América que exigen vivir libres en su territorio, cada año salimos con más fuerzas, cada año seremos más, hasta vencer.
¡AUTODEFENSA Y ORGANIZACIÓN,
REVOLUCIONARIAS CONTRA TODA OPRESIÓN!
Izquierda Guevarista de Chile
Noviembre Feminista, 2017

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