Las UMAP de 1965: Lo que fueron, lo que no fueron

Voces Militantes

Traducido por Demian Kollontai 

Militante de Izquierda Guevarista de Chile

Este texto fue escrito por Leslie Feinberg (EEUU), lesbiana no binaria y comunista revolucionaria. Fue publicado originalmente en la columna Lavanda y Rojo” (parte 92) del Partido Mundo Obrero, y luego en el libro Solidaridad de Arcoiris en Defensa de Cuba en conjunto con otros ensayos de la misma autora. Feinberg nos ofrece en su ensayo un punto de inicio para un análisis sobre la posición histórica de las disidencias dentro de la sociedad cubana.

La versión original del texto se puede encontrar en https://www.workers.org/2007/world/lavender-red-92/

 


 

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Lavanda y Rojo, parte 92. Leslie Feinberg, marzo 2007

Una de las peores difamaciones que ha sufrido la Revolución Cubana es que el estado de trabajadores era supuestamente una colonia penal” que internaba hombres gay en campos de concentración” el año 1965. Esta acusación, que se refiere a la movilización de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) en 1965, circula hasta hoy en día.

Por ende, es vitalmente importante que les activistas de hoy estudien muy atentivamente y a fondo la inicio y el término de las UMAP dentro de la historia del estado de trabajadores cubano. Aquelles que luchan con la mayor fuerza para construir una revolución en el seno del imperialismo serán les más atentives, y aportarán con humildad y solidaridad honesta – y capacidad de enseñanza – a este análisis tan importante.

Para aquelles que luchan contra la opresión en base a su orientación sexual, género y sexo en todo el mundo, la agudización de esta contradicción sexual/de sexo/de género en Cuba en 1965 nos ofrece una lección imprescindible: la forma en que la sexualidad y los sexos se organizan socialmente, y que el género es socialmente asignado y como se permite expresar, siempre tiene una historia.

Desde que las sociedades matrilineales y cooperativas fueron derrocadas, la organización estricta, basada en la raza, el sexo, la expresión de género y la orientación sexual, ha servido a los intereses de la organización económica de la clase dominante, y ha estado bajo el puño de la regulación y represión de los estados.

La Cuba pre-revolucionaria no fue una excepción a este fenómeno.

España exporta la Inquisición

Sin entender el proceso histórico de Cuba, se hace imposible entender su proceso revolucionario.

El investigador Ian Lumsden señala en su estudio sobre Cuba y la homosexualidad que hay mucha especulación sobre la incidencia de la actividad homosexual dentro de los pueblos indígenas de Cuba, tal como en otras partes del Nuevo Mundo. Sea cual sea su alcance real, fue utilizado como pretexto por los españoles para esclavizar a la población indígena, en base a que no eran completamente humanos.”

Explica que la condenación de la sodomía, y luego de la homosexualidad, además de una mistificación represiva de la sexualidad de las mujeres, han estado hace mucho a la base de los dogmas católicos españoles sobre la sexualidad.” Sólo crímenes contra el rey y la herejía eran de rango mayor a la sodomía” en la era medieval.

Lumsden agrega que existió una competencia entre la Inquisición y las cortes secular sobre quien debía tener la autoridad para purgar [la sodomía] del cuerpo político.”

Los castigos iban de la castración hasta ser quemado vivo.

Explica que la cruzada doméstica española contra la sodomía” fue impulsada por un deseo de la clase dominante de expulsar la influencia cultural árabe de España, la cual asociaban, entre otras cosas, con la homosexualidad y el travestismo.”

El impacto esencial de la esclavitud

Lumsden parafrasea: Como nos recuerda Julio Le Riverend, el historiador económico más destacado de Cuba, el desarrollo de Cuba, en particular desde el siglo XVIII, no se puede entender sin reconocer el impacto esencial que tiene la esclavitud como modo de producción sobre todas las relaciones sociales, incluyendo las domesticas. La homosexualidad entre esclavos ocurría dentro de un contexto – es decir, en un país cuya cultura dominante era racista y homofóbica.”

El sistema de la esclavitud de plantación – de propiedad y de latifundio – creó una esclavitud rural en el cual los patrones en la isla, y los patrones al otro lado de los estrecho de Florida, se decían propietarios de los cuerpos, vidas y trabajo de les trabajadores esclavizades.

Los patrones esclavistas patriarcales, dueños de tierras y sus supervisores dictaban la ropa que podían ocupar les trabajadores esclavizades; donde podían vivir y en que condiciones; cuando los sexos se podían encontrar; donde, cuando y como podían tener sexo; si podían o no casarse, y de poder, con quién.

De los más de 40.000 trabajadores asiáticos contados en el censo cubano de 1871, por ejemplo, sólo 66 eran mujeres, y la ley prohibía el matrimonio entre hombres chinos y mujeres afrocubanas.

Hombres africanos esclavizados superaban a las mujeres en número con una proporción de casi dos a una. Muchas veces, los hombres debían vivir juntos en barracones de un sólo sexo, en regiones aisladas, donde no se le permitía a las mujeres entrar.

En su narrativa oral, ex trabajador esclavizado africano Esteban Montejo le cuenta a Miguel Barnet acerca de hombres acoplando con otros hombres en la cotidianidad de los barracones. Además ofrece unas pistas sobre como se construía el género entre ellos. Montejo sólo se refiere a la pareja que cuida a su marido como lo que los españoles llamarían sodomita”.

Montejo dice que es sólo después de la esclavitud que aparece la palabra afeminado.”

Centralización y mercantilización

Ni el capitalismo ni el imperialismo inventaron la homosexualidad ni la variación de género en Cuba; Estas fuerzas de mercado los centralizaron, mercantilizaron y comercializaron.

La pobreza rural hizo de las relaciones capitalistas – la promesa vacía del trabajo remunerado – un imán que atrajo cientos de miles de campesines del campo empobrecido hacia las ciudades, en particular la capital, La Habana, en busca de trabajo asalariado.

Durante este periodo de gran represión sexual en naciones capitalistas avanzadas,” explican las investigadoras Lourdes Arguelles y B. Ruby Rich, el deseo homosexual es generalmente enfocado hacia mercados extranjeros, ilegales y lucrativos, como el inframundo de La Habana” (Lo Escondido de la historia)

Los sindicatos criminales y cubanos adinerados relacionados con la dictadura de Batista daban contratación preferencial” a los homosexuales cubanos, muchos de los cuales eran femeninos y/o travestis, para atender a las demandas del dólar y a quienes contaban con una billetera llena.

Otros compradores de deseo homosexual,” Arguelles y Rich elaboran, fueron los padres e hijos de la burguesía cubana, quienes se sentían libres de participar en prácticas homoeróticas sin ser considerados homosexuales, mientras no tomaran el llamado rol pasivo o femenino en las relaciones sexuales. Otra práctica común entre hombres cubanos heterosexuales era el obtención de los servicios de una prostituta lesbiana por una noche.”

La pobreza atrajo a muchos hombres heterosexuales cubanos hacia este inframundo, o alternativamente hacia un subsuelo homosexual dominado por la burguesía homosexual cubana,” agregan las investigadoras. El cubano homosexual burgués de esta época buscaba hombres masculinos de la clase trabajadora.

Asimismo,” observan Arguelles y Rich, de muchas formas, las relaciones homosexuales antes de la Revolución en sí fomentaban el colonialismo sexual y la explotación.”

En general, el estado pre-revolucionario regulaba esta industria del sexo con fines de lucro, más que reprimirla.

Fidel: fuimos obligados a movilizarnos”

Acabar con las industrias económicas explotadoras e improductivas en La Habana luego de la toma de poder fue una sola tarea. La construcción de una economía planificada y productiva que podía satisfacer las necesidades de 9 millones de trabajadores rurales y urbanes fue un empeño totalmente diferente – y además, uno difícil.

Déjame contarte sobre los problemas que tuvimos,” recuenta el revolucionario cubano Fidel Castro. En esos primeros años fuimos obligados a movilizar la nación completa a raíz de los riesgos a los cuales nos enfrentábamos, que incluían el de un ataque por parte de los Estados Unidos: la guerra sucia, la invasión de bahía de Cochinos, la crisis de misiles.”

Fidel Castro – llamado Fidel” por los que apoyan la Revolución y Castro” por sus enemigos – habló de forma extensa sobre las UMAP en dos entrevistas. La primera fue en una conversación publicada con Tomás Borge, publicada en Cara a cara con Fidel Castro” (Ocean Press: 1992). La segunda fue en conversaciones con Ignacio Ramonet, entre 2003 y 2005, publicadas por el Consejo de Estado Cubano en abril 2006.

Recordando el periodo de 1965, Fidel recalcó tres obstáculos en la organización de la movilización de emergencia de la totalidad de la isla para defender la Revolución y construir la economía.

Los dos primeros: la CIA mandaba mensajes para tentar a trabajadores calificades y tecnicxs a emigrar. Por otra parte, miembros de las organizaciones religiosas católicas, de los Testigos de Jehová, y de los Adventistas del Séptimo Día no tomarían las armas para defender la isla.

Al triunfar la Revolución,” explicó Fidel, en la etapa de la cual estamos hablando, el elemento machista estaba muy presente, junto con la amplia oposición a que hubieran homosexuales en las unidades militares.”

Fidel dijo que esto resultó en que en un principio, los homosexuales no fueron llamados al servicio militar, pero luego eso se volvió una suerte de factor de irritación, un argumento que la gente usaba aún más contra los homosexuales.

Tomando en cuenta estas tres categorías, fundamos las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), donde mandamos a las personas de dichas categorías: aquellos con un nivel educacional insuficiente, aquellos que se negaban al servicio en base a sus convicciones religiosas, y homosexuales físicamente aptos. Esos son los hechos, eso es lo que sucedió.

Esas unidades fueron creadas en todo el país para el trabajo, principalmente para asistir en la agricultura. Es decir, los homosexuales no fueron los únicos afectados, aunque por cierto muchos lo fueron, no todos, sólo aquellos que fueron llamados al servicio militar, ya que era una obligación y todos estaban participando.”

Contradicciones sexuales y de género agudizadas

La reorganización revolucionaria de Cuba en 1965, de frente a los cañones del imperialismo, tuvo que reintegrar una gran población homosexual/transgénero de las ciudades en la producción agrícola rural.

Esta fuerza trabajadora de regreso del núcleo capitalista urbano tuvo que volver a la producción agrícola rural que muches habían dejado anteriormente.

Con un gran número de homosexuales femeninos volviendo al campo desde La Habana, no era sólo un conflicto de una expresión sexual diferenciada por la socialización, sino que un choque entre fuerzas laborales con construcciones de género distintas.

Las relaciones capitalistas habían consolidado y comercializado la industria que había dado lugar a una expresión masiva a esta sexualidad y expresión de género en hombres; las habían transformado en mercancías en el bloque de subastas del mercado.

La cultura urbana homosexual/transgénero, la forma de vestir, las normas, y los semáforos sociales le parecían a muches cubanes – hasta hombres que tenían sexo con hombres y mujeres que tenían sexo con mujeres – como que hubieran aparecido en las playas de la isla acarreados por olas de culturas capitalistas e imperialistas, opresoras y explotadoras.

Arguelles y Rich enfatizan que, en el momento de la Revolución, la lealtad erótica (y, en el caso de las mujeres, la sumisión) hacia el sexo opuesto era presupuesto como normal hasta por homosexuales. Por lo tanto, para muches cubanes de esta época, la homosexualidad no era más que una adición a los roles habituales del matrimonio. Entre otros, sólo era la lucrativa mercantilización de una fantasía sexual. Para la gran mayoría, la homosexualidad hacia de la vida una experiencia vergonzosa y culpable.”

Fidel enfatiza que las UMAP no eran unidades de internamiento, ni eran unidades de castigo; al contrario, era para la moral, para darles la oportunidad de trabajar y ayudar al país en esas duras circunstancias. Además, hay muchos que, por razones religiosas, tuvieron la oportunidad de apoyar su tierra natal de otra forma, no desde unidades de combate pero desde unidades de trabajo.”

Fidel cortaba caña; niñes trabajaban en los campos. Destacados cubanos como el poeta Pablo Milanés y el pastor bautista y miembro del parlamento Raúl Suárez trabajaron en las UMAP.

La isla completa estaba trabajando para construir una existencia independiente, en un suelo económico surcado profundamente por la combinación del colonialismo y el imperialismo.

Fidel cerró las UMAP

Fidel se pronunció categóricamente sobre las UMAP, le puedo decir con certeza que existía prejuicio contra los homosexuales.”

En la isla, la Unión Nacional de Escritores y Artistas Cubanos (UNEAC) habría protestado contra el trato hacia homosexuales que trabajaban en las UMAP, lo cual instó a que Fidel lo revisara por su cuenta.

Un cubano que trabajó en una UMAP, entrevistado por el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal el 1970-1971, relató que Fidel entró a una brigada UMAP una noche y se acostó en una hamaca. El entrevistado dijo: los guardias de la UMAP a veces cortaban las cuerdas de las hamacas con sus sables. Cuando un guardia levanto su sable, se encontró mirando a Fidel; casi se muere. Fidel es el rey de las visitas inesperadas.” (En Cuba)

Une joven descrito como une joven revolucionarie marxista” le dijo a Cardenal que 100 hombres jóvenes de las Juventudes Comunistas fueron enviados a las UMAP para informar sobre como eran tratados. Fue una operación muy secreta. Ni siquiera sus familias conocían el plan. Luego, los muchachos contaron lo sucedido. Y se acabaron las UMAP.”

Cerrar las UMAP necesitó aún más reorganización a gran escala del trabajo agrícola, del cual dependía la economía.

Un joven, conversando con Cardenal, concluyó que nosotros, que estábamos en las UMAP, descubrimos que la Revolución y las UMAP eran separables. Y nos dijimos: no nos iremos de Cuba, nos quedaremos y haremos que lo que es malo, ya no lo sea.” (Jon Hillson, blythe.org)

Fidel: Superar el legado del machismo

Fidel explicó que durante este periodo de historia revolucionaria temprana, relativo a las mujeres, había un gran prejuicio, tan fuerte como en el caso de los homosexuales. No voy a hacer excusas ahora, asumo mi parte de la responsabilidad. Realmente tenía otros conceptos en relación a ese tema.

No voy a negar que, en un momento, el machismo también influenció nuestra actitud hacia la homosexualidad,” dijo.

Heredamos el machismo y muchos otros malos hábitos de los conquistadores. Diría que correspondía a una etapa particular, y esta en gran parte asociado a ese legado de machismo.”

Fidel enfatizó, Ciertamente se discriminó contra los homosexuales – más aún en otros países – pero pasó aquí también, y afortunadamente nuestro pueblo, que está mucho más cultivado y educado ahora, ha gradualmente dejado atrás este prejuicio.”

Hemos visto un real avance – lo podemos ver, especialmente en la juventud, pero no podemos decir que la discriminación sexual ha sido erradicada, y no debemos bajar la guardia.”

Fidel dijo, También le debo decir que habían – y hay – personalidades extremadamente destacadas en los ámbitos de la literatura y de la cultura, nombres famosos de los cuales este país está orgulloso, que fueron y todavía son homosexuales.”

Hoy en día, el pueblo ha adquirido una cultura general y redondeada. No voy a decir que no hay machismo, pero no se acerca como era antes, cuando esa cultura era tan fuerte. Con el paso de los años y el crecimiento de la conciencia sobre todo esto, hemos gradualmente superado problemas y tales prejuicios han disminuido. Pero creame, no fue fácil.”

Fidel Castro concluyó en 1992: Estoy absolutamente en contra de cualquier forma de represión, desprecio, desdén o discriminación en relación a los homosexuales. Es una tendencia natural y humana que simplemente debe ser respetada.”

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