¡Tradición, que tortura, el Rodeo a la basura!

Voces Militantes

Por Tamara González

 Militante de Izquierda Guevarista de Chile

Bajo el concepto de deporte nacional se esconde la práctica del Rodeo, un trato cruel y violento que data de la época colonial pero, que con  el paso del tiempo, ha cambiado sustantivamente. En sus principios consistía en una actividad para reunir al ganado y ser marcado para llevarlos a los corrales durante el invierno y, es en el año 1962, en que se reconoce como una disciplina “deportiva” por el consejo Nacional de Deportes y el Comité Olímpico de Chile. Nace tras la presión por parte del Estado de Chile junto a organizaciones de criadores de caballos y los terratenientes más influyentes de la zona central, pues estos últimos veían en el rodeo un “símbolo” de orden social y tradicional que debía mantenerse frente a las transformaciones que se estaban viviendo en el país, todo dentro del contexto de la Reforma Agraria que se estaba desarrollando en ese mismo tiempo. Es en ese contexto en que se regula intentado posicionarlo como el “nuevo deporte nacional”.

Al pasar a ser considerado un “deporte” comienza a regirse por reglas, las cuales nadie regula ni hace seguimiento para ver si se cumplen en el trato a los animales, son las mismas federaciones de Rodeo quienes regulan y crean la reglamentación, actualmente en Chile existen 6 federaciones, más de 100 asociaciones y más de 1000 club inscritos en las diversas federaciones. Se estima que en Chile se realizan más de 1900 Rodeos al año, pero solo 500 son oficiales.

Nadie regula el trato que se le da a los animales, si bien existe la ley 20.380 de protección animal, la cual supone proteger, conocer y respetar a los animales como seres vivos, partes de la naturaleza y obliga a tratar bien a los animales sin provocar sufrimientos, se establecen penas a quienes comenten actos de maltrato o crueldad animal; estas son presidio menor en su grado mínimo a medio y multas de dos a treinta UTM dependiendo del acto cometido y también obligan al “propietario” del animal a hacerse responsable en cuidados, alimentación y en protección. Podríamos pensar que el Rodeo no podría ejercerse bajo esta ley, sin embargo, el artículo 16 de la misma señala que esta ley no se aplica a los deportes en donde participan animales (Rodeo, corrida de vacas, deportes ecuestres, etc), ya que estos se van a regir bajos sus propios reglamentos, de los cuales las penas solo son amonestaciones o suspensión de un rodeo, pero son las mismas federaciones quienes están a cargo de estas sanciones.

Es una práctica que se realiza principalmente por la élite chilena, por dueños de fundos, siempre ha sido una actividad ligada a las clase acomodada, a las cuales les entregaba cierto estatus el poder participar, un caballo de raza chilena puede costar hasta 60 millones de pesos, la indumentaria que deben usar los jinetes pueden alcanzar los 5 millones de pesos, además de los valores de mantenimiento de los caballos y de la inscripción para participar en alguna competencia. Esto por parte de quienes corren, pero también están los latifundistas y parceleros que financian mediante el facilitamiento de préstamos y venta de ganado esta práctica. Agustín Edwards (dueño de El Mercurio) estuvo a la cabeza por años de la competencia siendo dueño del criadero Santa Isabel, el más importante que existía en Chile hasta el año pasado, que anunció el retiro de la empresa en el ámbito de criadero.

Mucho podemos hablar del maltrato que sufren los animales al verse sometidos al estrés y la violencia que viven explícitamente en el acto del rodeo, pero para hacer un análisis de esto debemos comprender en qué consiste esta práctica.

Participan dos jinetes montados a caballos chilenos, los cuales deben estar previamente inscritos en la Federación Criadores de Caballos Raza Chilena y deben ser auténticamente de raza pura, deben detener a un novillo en tres oportunidades, dentro de una medialuna, en la zona de “atajada” la cual está cubierta  por unas colchas, la atajada consiste en acorralar y golpear al novillo entre ambos en esta zona “acolchada” y según en qué parte del cuerpo se produjo la atajada es el puntaje que obtienen.

En la imagen se da cuenta de los puntos que se obtienen según el lugar que se golpee al animal, de aquí viene la frase “cuatro puntos buenos” que es utilizada popularmente en algunas regiones del sur del país, cuando se hace algo “bien”, la cual hace referencia al puntaje máximo de “atajada” al novillo.

El rodeo implica tortura y maltrato animal, no es menor que los novillos que participan solo pueden hacerlo un vez en su vida y no por mas de cinco minutos, esto principalmente es por el estrés y la violencia que se ven sometidos y para que estos en una próxima corrida no se rehúsen, no pongan algún tipo de dificultad o resistencia. Se les somete a golpes provocados por otro animal de un peso de 400 kilos aproximadamente, los cuales los impactan a gran velocidad contra un muro, esto provoca diversos traumas como hematomas, fracturas costales, derrames internos que pueden provocar la muerte del animal, ademas si llegan a desplomarse o intentan escapar se les aplican golpes de corrientes con picanas eléctricas, a su vez los caballos también pueden sufrir lesiones al embestir a los novillos que también tienen un peso de entre 300 a 500 kilos.

¿Cómo podemos permitir que se realicen actos de crueldad, bajo un alero de “tradición”? El rodeo no tiene razón de ser, es violento, reproduce patrones de violencia, vivimos el día a día en un sistema sumamente violento, que se sustenta bajo acciones que se siguen repitiendo como un patrón y nos hacen creer que es normal porque a algunos les divierte, diversas agrupaciones animalistas han realizado acciones de manifestación contra el rodeo, en donde los mismos jinetes han reaccionado de manera agresiva contra manifestantes, laceandolos, arrastrandolos y agrediendoles a vista y paciencia de todos los espectadores. Si reaccionan así ante seres humanos, ¿qué podemos esperar con el trato hacia animales?, además han sido quienes resultan heridos por la violencia desmedida de quienes ejercen la práctica del Rodeo, los que han tenido que pagar multas por irrumpir en las medias lunas.

De igual manera cada año esta práctica tiene menos adherentes, así lo demuestra una encuesta CADEM del año 2019, la cual refleja que solo el 26% se siente cercano o identificado con el Rodeo.

Sin duda es algo que se mantiene exclusivamente por el beneficio económico que conlleva para los organizadores, los municipios y quienes son parte y generan ganancias económicas por esta práctica.

Recoleta había sido la primera comuna en prohibir la práctica del rodeo y de cualquier actividad que incluyera animales (también los circos) dentro los límites de su comuna, pero la Contraloría General de la Republica anuló el artículo, porque el rodeo es una actividad legal dentro de la ley del deporte, su argumento fue que establecer su prohición seria una discriminación arbitraria y una contravención a la ley.

A pesar del momento en que nos encontramos, en medio de una pandemia, donde no se pueden realizar este tipo de actividades, es bueno recordar que estamos luchando por cambiarlo todo y estas cosas no podemos olvidarlas o dejarlas de lado, no porque este 18 no se realicen rodeos significa que se dejaran de hacer, es una práctica que se realiza durante todo el año y tenemos que acabar con ella.

Hay que dejar de lado el humanocentrismo, muchas veces nos centramos en nuestro vivir y en lo que nos afectará a nosotres en particular, olvidado que somos parte de un todo y no habitamos este mundo solxs, la vida de los animales también es importante y se les provoca sufrimiento solo porque a unos morbosos se entretienen con ello, no podemos seguir permitiendolo, abajo el rodeo y el maltrato animal.

¡Ellxs nacieron libres, sin rejas ni cadenas, y el egoísmo humano impuso su condena!

 

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