¡Por una Asamblea Plurinacional de Lucha!

Coyuntura Política

Nos encontramos viviendo el momento de crisis política más profunda que ha atravesado el poder burgués y su sistema de dominación de los últimos 40 años, fundamentalmente desde las disyuntivas estratégicas que se enfrentaron y definieron en el álgido contexto de luchas de clases durante la dictadura en la década del 80’. Actualmente, en medio de un escenario internacional marcado por una profunda crisis económica, social y política a nivel mundial, se desarrollan intensas y extensas movilizaciones populares contra los regímenes de acumulación y dominación capitalista.

En Chile, las distintas fracciones políticas en el poder se esfuerzan por coordinarse para resolver la crisis de dominación dentro de los márgenes del régimen político, ultimando los dispositivos y herramientas del propio régimen con base en los partidos políticos dominantes, pero sin lograr avanzar -desde ninguna perspectiva- en dicho propósito. En aquel contexto aparece la “salida constituyente” por parte de las fracciones políticas en el poder y los grandes grupos económicos quienes, a poco andar el plebiscito de entrada, podemos afirmar que naufragan en medio de la crisis política y social sin todavía hundirse, aferradas a una tabla, con recursos, tiempo y clima suficiente para no sucumbir, pero expuestas completamente a la marea y el oleaje que las sacude de un lado para otro y, de vez en cuando, les pasa por encima.

Según nuestra mirada, la clase en el poder no tiene posibilidades concretas de resolver la crisis de dominación, probablemente durante toda esta década del 20’, pues porque para hacerlo -necesariamente- debería cambiar -reformar- determinadas bases del patrón de acumulación de capital y el modelo de dominación vigentes, tales como: el tránsito de un Estado subsidiario a un Estado garante; apertura real del modelo de participación política; reestructuración profunda de las instituciones de orden y seguridad; avances en la autonomía de Pueblos Originarios; reforma profunda al régimen impositivo; erradicación del modelo de acumulación por extracción de renta a partir del salario (AFP’s), entre otras reformas de carácter estructural -que para nada serían medidas revolucionarias o de orientación socialista-. Frente a lo cual la porción monopólico-financiera de la burguesía local no está disponible, por la razón principal de que se tensaría el sensible hilo que la liga con la cadena transnacional del capital financiero, afectando, obviamente, sus propias y suculentas tasas de ganancias.

Mientras por la vereda del frente, el movimiento popular va -lentamente- haciendo su recorrido histórico, adquiriendo fisonomía y musculatura, avanzando significativamente en experiencias de luchas radicales de masas que son desarrolladas, sostenidas y validadas por la mayoría del pueblo trabajador, va avanzando en organización popular y territorial y definiendo, con todas las complejidades del momento histórico, su rumbo y horizonte como proyecto popular. A la vez que el Pueblo Mapuche, con su propia historia, lleva un camino bastante más avanzado en términos de confrontación con el capitalismo y el Estado colonial chileno, control territorial efectivo y capacidades de autogestionar materialmente un modo independiente de vida en comunidad. Sigue por verse en qué grado y de qué manera la Revuelta Popular de octubre 2019 significa un antes y un después en el sentido del acercamiento y alianza estratégica entre el pueblo trabajador chileno y el Pueblo Mapuche.

En este contexto, sostenemos que la coyuntura actual y las que siguen inmediatamente estarán atravesadas por una serie de apuestas o alternativas políticas posibles por parte del campo popular y de la izquierda, las cuales -nos gusten o no- se pueden identificar más o menos así:

a) Prestar apoyo a candidatxs del sistema de partidos políticos para la Convención Constitucional, con chances reales de ser electxs constituyentes, orientado hacia los “menos malos de entre los malos”. Esto puede ser militancia política o figuras reconocidas mediáticamente inscritas por partidos oficiales del reformismo y la socialdemocracia: Partido Comunista de Chile, Revolución Democrática, Convergencia Social, UNIR, Comunes, Fuerza Común, etc.

b) Prestar apoyo a candidaturas populares, pretendidas “independientes”, en la gran mayoría de los casos sin chances reales de ser electxs constituyentes. Estamos hablando aquí de la vecina o el vecino de la asamblea territorial, por ejemplo, si es que existe la expectativa de elevarla a candidatx, cuyas alas se cortarán antes del 11 de enero para el cierre de listas. En realidad, desde los sectores populares la única posibilidad de conseguir entrar a la Convención pasa por supeditarse de lleno a la inscripción y al programa de un partido político institucional. Quiere decir que, para ser electx constituyente -ganar la elección-, no existe realmente camino “independiente” en el sentido de independencia frente a la maquinaria partidaria institucional.

c) Trabajar por una “Asamblea Constituyente” fuera del proceso institucional, efectivamente desde las bases populares y de manera autogestionaria, pero dirigida fundamentalmente hacia el objetivo -estratégico- de elaboración de una nueva Constitución Política de la República. En este sentido, aparece una gama de apuestas por la reforma y el perfeccionamiento del Estado burgués como finalidad, desde el pueblo trabajador.

d) Trabajar por una “Asamblea de los Pueblos” o “Asamblea Plurinacional de Lucha”, autónoma respecto del Estado, independiente y antagónica en relación a los intereses de las clases dominantes, de lucha popular, confrontación de clases, impulso de los procesos de organización y movilización de las bases territoriales y orientada -estratégicamente- al desarrollo de proyecto popular, poder popular y la perspectiva de la revolución.

Cómo entendemos una Asamblea Plurinacional de Lucha

Entendemos una “Asamblea Plurinacional de Lucha” como una expresión organizativa del propio movimiento popular, surgida desde su interior, de su propia actividad y de sus propias luchas. Expresión que se caracteriza por ser horizontal, articulada por la base misma, autoconvocada, de extensión nacional y plurinacional e identificada con las luchas de la clase trabajadora, los pueblos oprimidos y los sectores sociales expoliados.

Es una articulación popular y de clase trabajadora conformada como una gran asamblea de asambleas territoriales, movimientos sociales y organizaciones populares que persiguen, al largo plazo, el desarrollo de un proyecto popular, de clase, feminista, plurinacional y revolucionario, enfrentado al capitalismo, el patriarcado, el imperialismo y el colonialismo.

Qué se propone

Se propone aglutinar a todos los sectores populares con disposición combativa, quienes sostenemos que todas las transformaciones que necesitamos los pueblos las conseguiremos con nuestras propias manos y por medio de la acción directa, y nada será ofrendado por los dueños del poder y la riqueza.

Profundizar la crisis de dominación del régimen burgués, mediante el ejercicio masivo de la protesta y el desarrollo de la autoorganización popular, territorial y comunitaria.

Desarrollar las fuerzas populares desatadas, trabajando diariamente en la consolidación de sus organizaciones, contribuyendo al desarrollo del debate político, aportando definiciones políticas del corto y largo plazo, sosteniendo y reproduciendo la movilización en las calles, etc.

Consolidar un pliego popular y de clase en el sentido de imponerlo como realidad material, con el apoyo masivo de los sectores populares movilizados y con la fuerza de la protesta radical.

Quiénes la componen

La componen asambleas populares, organizaciones territoriales, organizaciones feministas, disidentes, estudiantiles, de trabajadorxs, por la libertad de lxs presxs políticxs, etc. Todo el movimiento popular. Sectores y organizaciones del movimiento popular autoconvocado.

Apostamos a una confluencia con organizaciones y comunidades del Pueblo Mapuche.

Apostamos a que en la “Asamblea Plurinacional de Lucha” se exprese el pueblo de forma directa y no “por medio de” partidos políticos u organizaciones políticas que se pretendan sus representantes. Desde nuestro punto de vista, en un espacio como este de autoorganización del pueblo, ninguna voluntad es representada ni requiere de mediación alguna para expresarse, presentarse y actuar, sino que lo hace de forma directa y soberana -esto es la acción directa en su sentido más rico y profundo-.

Cómo funcionaría

Sobre la base de un marco político muy general:

a) Anticapitalismo, antipatriarcado, antiimperialismo, anticolonialismo.

b) Transformación radical de la sociedad asociada a una visión crítica de la realidad. 

c) Independencia política y orgánica popular y de clase, en relación con el Estado burgués y demás instrumentos de poder de la clase dominante.

d) Deliberación horizontal. Acuerdos orientados a la acción práctica, la lucha y organización popular.

 

¡Libertad a lxs presxs políticxs de la revuelta, mapuche y subversivxs!

¡Fuera Piñera!

¡A levantar una Asamblea Plurinacional de Lucha!

¡EN EL CAMINO DE REVUELTA!

¡LA LUCHA CONTINÚA!

 

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