ANTE LA REPRESIÓN DEL ESTADO CHILENO

Coyuntura Política

Durante la última semana hemos vivido una nueva oleada represiva hacia la organización y movilización popular. Agresiones sexuales por parte de funcionarios de las Fuerzas Especiales de Carabineros luego de las movilizaciones y protestas por el 8M, el desmedido contingente policial en la Plaza Dignidad, para cerrar con el allanamiento a comunidades organizadas durante actividades de carácter territorial. Sumado a esto, la extensión del estado de catástrofe y la mantención del toque de queda. Además de la agudización de la represión contra el Wallmapu en los últimos meses.

Estas acciones represivas demuestran que el poder burgués chileno está utilizando todos los medios a su disposición para mantener la tan deseada “paz social” contra la cual el pueblo se ha rebelado. En particular, observamos cómo el Estado hace uso de la violencia político-sexual contra mujeres y disidencias, dejando al descubierto los mecanismos patriarcales que subyacen en la represión, donde los cuerpos feminizados o disidentes sufren las peores agresiones. Sumado a esto, la pandemia del COVID-19 funciona hace ya un año como excusa para imponer un Estado de Excepción permanente, permitiendo así mayores facultades represivas para la protección de la propiedad privada y de los intereses de la clase dominante, luego de una revuelta popular que irrumpió en el orden impuesto. Ante este nivel de violencia represiva no podemos hacer más que alentar todos los esfuerzos de autodefensa del pueblo organizado.

Mientras que quienes hemos escogido el camino de la lucha nos enfrentamos a golpes, detenciones, violaciones y hasta la prisión política, quienes se volcaron hacia un proceso constituyente pactado sobre la sangre del pueblo se preocupan de su propaganda electoral. Estas candidaturas que se atribuyen a sí mismas la vocería del pueblo, no son otra cosa que cómplices de la represión. La agudización de la violencia de Estado en este momento tiene como uno de sus fines asegurar la relativa estabilidad durante el proceso constituyente. No es menor que la “fase dos” se imponga con mayores restricciones a un mes de las elecciones, ni tampoco es coincidencia que para el 8M la única instancia de represión que se mediatizó en la prensa burguesa fue la momentánea detención de una candidata constituyente. 

Nuestro llamado es a no confiarnos del proceso ni de sus candidates, que no son más que la zanahoria correspondiente al garrote represivo, ambos con el fin de diluir el movimiento popular y oxigenar la democracia burguesa en crisis. Ante la arremetida represiva del Estado instamos a multiplicar la organización popular y el control territorial, a cuidarnos colectivamente y fortalecer los lazos de solidaridad dentro del pueblo.

¡A multiplicar las asambleas territoriales y trawün!

¡Libertad a todxs lxs presxs políticos!

¡QUE VIVA LA REVUELTA POPULAR!

 

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