En cuarentena con mi abusador: la realidad de miles de mujeres en tiempos de crisis sanitaria

Feminismo

Es innegable la realidad que viven miles de mujeres que son víctimas de violencia, las cuales por la actual emergencia sanitaria se ven obligadas a permanecer en cuarentena con su abusador, no contando con muchas opciones para poder enfrentarla de otra manera.

Esta situación es sumamente preocupante porque en una cuarentena aumentan inevitablemente las tensiones de convivencia, pudiendo con ello favorecer la violencia doméstica, dejando a las mujeres en una situación de vulnerabilidad, pues el aislamiento – ahora en un contexto de crisis sanitaria – genera limitaciones de circulación y de contacto social.Esta realidad no varía mucho entre las mujeres en los distintos países de Latinoamérica y el mundo. En China, Francia, Italia y Corea las cifras muestran un alza de al menos 30% en casos de violencia contra la mujer, en El Salvador la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (Ormusa) refiere que las denuncias por violencia intrafamiliar se han incrementado en un 70% durante el mes de marzo, en Argentina van doce femicidios desde que se decreta cuarentena obligatoria, en México se incrementó en un 60% los llamados para requerir información por VIF – violencia intrafamiliar – , en Bolivia desde el inicio de la cuarentena se han registrado 346 denuncias, en Colombia se reporta un aumento de 39% de llamados; sin embargo en Panamá y Guatemala las cifras de denuncias y llamados disminuyeron, pero no tenemos certeza a qué se debe, si es por miedo a denunciar y a posibles represalias por parte del agresor o porque realmente existe una disminución de los episodios de violencia.

En Chile un 38% de mujeres señaló haber sufrido violencia en contextos de familia y pareja, en la Tercera Encuesta Nacional de VIF contra la mujer y delitos sexuales de la Subsecretaría de Prevención del Delito, año 2017. Ahora bien, de acuerdo con los datos entregados por el Ministerio de la Mujer durante el periodo de crisis sanitaria se recibieron un 70% más de llamadas al fono 1455 el fin de semana del viernes 27 al domingo 29 de marzo, en comparación al fin de semana del viernes 20 al domingo 22 de marzo. La fecha coincide con la cuarenta total en varias comunas del país.La situación de denuncias es preocupante considerando cómo las cifras dan cuenta de un aumento de la violencia en todo Latinoamérica. Sin embargo, nuestra preocupación no acaba ahí, ya que como sabemos, existen más dificultades para ingresar al mundo laboral para las mujeres y cuando logran entrar al mercado del trabajo sus remuneraciones son más bajas. Este es un elemento más que genera que la denuncia ni siquiera represente una opción y que, por tanto, estén aún en mayor riesgo e invisibilizadas.

La cuarentena por sí misma genera fuertes efectos psicológicos en las personas, pues conlleva aislamiento social, nos obliga a disminuir nuestra actividad cotidiana y —tarde o temprano— produce fuertes tensiones. Ahora, si pensamos en cómo eso podría afectar a una persona que enfrenta violencia y/o abusos, la realidad es más grave, preocupante y requiere de medidas inmediatas pues los efectos psicológicos, obviamente, se agudizan más.

Con esto último nos referimos, por ejemplo, al estrés postraumático de la situación de pandemia, pero también al que puede generar una situación de violencia y abuso; a los altos niveles de ansiedad que genera un contexto de crisis sanitaria donde hay desconocimiento de la prolongación que podría alcanzar una cuarentena, pero donde también hay incertidumbre de cuánto tiempo más se tendrá que prolongar el estar conviviendo constantemente con un abusador o violador; es inevitable que aparezcan emociones como miedo, tanto a contagiarse del virus como al contagio de seres queridos, pero también temor a un abusador o violador; además de la sensación de confusión, por la sobreexposición a las noticias, las fake news, etc., pero también por no saber a quién recurrir en un contexto de violencia y abuso.

Otro escenario preocupante dice relación con el trabajo doméstico y de cuidados, al que históricamente se ha relegado a la mujer, para quienes el teletrabajo/teleestudio es una complicación mucho mayor, ya que se está compatibilizando todas estas funciones en un mismo momento y en un mismo lugar. Este es otro aspecto que no desarrollaremos acá, pero que también es un tema que requiere ser analizado.Nadie podría negar que esta pandemia ha dejado en evidencia la ineficiencia y brutalidad del sistema neoliberal, el cual se ha encargado de mercantilizar nuestra salud, nuestra educación y nuestras vidas enteras, generando un escenario en el cual el patriarcado puede afianzar su dominación hacia las mujeres, quienes somos doblemente precarizadas y violentadas, por un lado por ser pobres y por otro lado por ser mujeres.Pocas son las herramientas con las que contamos para enfrentar un escenario de violencia, el Estado no nos proporciona muchas posibilidades ni salidas frente a la VIF, más allá de ayudas telefónicas, los “botones de pánico”, al interponer una demanda o que se decreten medidas cautelares de alejamiento con el agresor por el Juzgado de Familia. Sabemos y somos conscientes de que no son ayudas reales para poder enfrentarnos a nuestros agresores, si no contamos con las redes de apoyo necesarias para tener dónde ir, dónde poder comenzar de nuevo, seguras, vivas, en un espacio para sanar y sentirnos protegidas. Es fundamental ser transparentes con nuestros cercanos y cercanas, crear redes de apoyo reales, fomentar y fortalecer la organización entre mujeres y, lo más importante, levantar organización territorial en donde sea la comunidad la que provea espacios seguros y que vayan en ayuda de las mujeres que lo requieran.

Sabemos y somos conscientes de que la única manera de ayuda real será desde los distintos territorios, dentro de estos mismos espacios se pueden levantar servicios de ayuda profesional, en la mayoría de los casos es necesario y el acceso a una atención de salud mental y médica es más compleja cuando nos sentimos desprotegidas, buscar la ayuda profesional ayudará significativamente para lograr ser conscientes de que lo que estamos viviendo no lo merecemos, ni tenemos por qué aguantarlo. No podemos tolerar violencia económica, psicológica, agresiones, insultos, no somos menos y nadie puede hacernos creer y vivir esto.

 

¡No estamos solas, estamos más unidas que nunca contra el patriarcado y el capital!

¡Contra la violencia patriarcal!

¡A frenar la violencia con organización y solidaridad de clase!

Izquierda Guevarista de Chile

Abril 2020.